Las propuestas de la Villa y alrededores


"Carlos Paz lo tiene todo" es un slogan con que cualquier turista que haya visitado la ciudad se habrá topado alguna vez. Hay banners en plena calle y calcos promocionales en comercios, adheridos a las vidrieras y a la venta para quien desee llevar de recuerdo. Y si algún desprevenido no los llegó a divisar, seguramente al haber conversado con habitantes locales con certeza lo habrá escuchado.

La Municipalidad se encargó con éxito de instaurar la idea, pero no solamente a través de meras estrategias publicitarias. El mensaje tiene fundamento porque hay desde hace rato voluntad, que se traduce en la realización de obras de infraestructura que han convertido a la Villa en una combinación ideal entre naturaleza y polo urbano. Por eso la gente la sigue eligiendo. A lo largo y ancho de su territorio hay comercios, servicios y propuestas de entretenimiento de lo más variadas: desde atractivos clásicos como el Cucú y la aerosilla hasta otros, alternativos, aunque igual de sorprendentes. Todo rodeado de cerros y salpicado por arroyos y balnearios, girando siempre en torno a un lago icónico con vida propia en el cual es posible desarrollar distintos tipos de paseos y deportes náuticos. Pero como el espíritu de esta sección es resaltar y difundir propuestas turísticas no tradicionales es que vamos a centrarnos en detallar las que posee esta ciudad cordobesa y las de sus alrededores.


The Walking House

Enclavada en la esquina de la calle Alberdi y y la avenida Libertad, una imponente mansión altera la postal urbana tradicional de Villa Carlos Paz, llamando indefectiblemente la atención de quienes circulen por la zona. Resulta imposible evitar sorprenderse ante la construcción, que parece haber salido de una horrible pesadilla.

The Walking House se inauguró en 2018 y desde entonces ofrece al visitante una experiencia única para estas latitudes, a la altura de las producciones más importantes que se realizan en los parques temáticos de Universal Studios para las Halloween Horror Nights (quien haya tenido la posibilidad de comprobarlo sabe que no exageramos).

Dicha experiencia comprende un recorrido por lúgubres instalaciones que dejará sin aliento a los más valientes. Basta solo atravesar la puerta para adentrarse en un mundo post apocalíptico, del cual no resultará nada fácil huir. Porque la sensaciones vividas quedan impresas en los que se animan a aceptar el desafío aun tiempo después de haberla abandonado.

Podría decirse que se trata de una obra teatral transitada, en donde las etapas del recorrido que la compone se dividen por pisos con su propia escenografía y efectos especiales. En cada uno se narra (y se protagoniza) parte de una historia. Y, por supuesto, será inevitable toparse durante el camino con la presencia de alguna que otra víctima presa de esa infección que la ha transformado en un ser monstruoso para siempre.

El diseño y la ambientación son producto del esfuerzo de todo un equipo que abarca desde actores y artistas plásticos hasta soldadores y diseñadores. El recorrido está prolijamente pensado y preparado para que se mire adonde se mire, se asemeje lo más posible a la realidad. Por ejemplo, no hay ventanas pintadas sino reales, compuestas por materiales que crean la ilusión de contener trozos de vidrio hecho añicos (ilusión nomás, porque dentro no hay nada que pueda representar una amenaza para la integridad física del visitante). Todo aquello, sumado a la iluminación y al sonido envolvente, crea la sensación de hallarse uno inmerso en una película. Pero a la vez, a pesar de hablar de una producción aterrorizante, los responsables del lugar aseguran que no hay una edad específica para vivir la experiencia: a veces son los chicos los que salen maravillados y los adultos asustados. Incluso hay tramos con rampas para que ni siquiera personas con capacidades motrices diferentes se pierdan la experiencia. Quien no se anime a la primera a completar el recorrido tampoco debe preocuparse; puede volver a ingresar en otro momento a concluirlo. Y si alguno ya la vivió alguna vez siempre está invitado a volver, porque todos los años la propuesta se actualiza. De hecho para la temporada venidera prometen muchas sorpresas junto con la inauguración de The Walking Bar, para completar la salida con opciones gastronómicas de primera línea.

En síntesis: si te gustan los zombies este es tu lugar. Por lo menos, en Argentina.

Para más información: https://www.facebook.com/thewalkinghouse.vcp/


Comer en las alturas

En pleno centro de la ciudad se halla el edificio Melos; una de las torres más altas y emblemáticas de la zona. Justamente por su tamaño es imposible que pase desapercibida, pero lo que no todos saben es que además de la galería de la base posee otro espacio abierto al público, bastante particular: en el piso 13 está Clover Up, un pub estilo irlandés con enormes ventanales que dan hacia el exterior, ofreciendo una vista panorámica única de la ciudad.

Dentro es posible no sólo experimentar coctelería internacional sino también una amplia gama de opciones para desayunar, merendar, almorzar o cenar.

Esta abierto todos los días y generalmente hay lugar, salvo en temporada o fines de semana (donde se recomienda efectuar reserva previa).

Por la exclusiva ubicación y carta no es apto para todos los bolsillos, pero se trata de una experiencia más que recomendable para vivenciar, aunque sea una vez.


Un Bar de Hielo y un Mundo Irreal

El paseo de la costanera es otra de las zonas más lindas de la ciudad, frente a la cual se distribuye una variada gama de restaurantes y bares aptos para todo tipo de paladar. Y dentro de este último grupo resalta un establecimiento por su original propuesta: allí no sólo es posible disfrutar de un trago; puede hacerse inmerso en un entorno donde muebles, esculturas e incluso los propios vasos han sido esculpidos en hielo. La entrada incluye barra libre de una cierta gama de bebidas con y sin alcohol (porque también pueden ingresar menores de edad) y es posible permanecer dentro el tiempo que se quiera. El intenso frío se mitiga con el abrigo que el local provee a sus clientes para evitar así padecer durante la estadía las bajas temperaturas.

La experiencia se completa con el pase a otro ambiente cuyas habitaciones fueron oportunamente intervenidas por artistas que crearon imágenes en 3 dimensiones con las que es posible interactuar: posando de formas específicas y desde ángulos preestablecidos, es posible capturar fotografías que después al verse dan la sensación de que el visitante se halla inmerso en escenarios reales. Así es posible, por ejemplo, posar en medio abismos, escalando escarpados riscos o incluso en las fauces de un tiburón.

Website: https://icebarcarlospaz.com.ar/


Turismo Aventura en La Cumbrecita

Nos alejamos unos cuántos kilómetros de la ciudad para hablar ahora sobre esta excursión que se realiza todo el año, atravesando parajes de ensueño de este pueblo peatonal que parece haber salido de un libro de cuentos.

Juan Manuel Busaniche es el guía. Oriundo de Córdoba Capital, su espíritu aventurero lo llevó a buscar otros horizontes más naturales, aunque pronto se percató de que para ello no necesitaba alejarse demasiado: descubrió que en su propia provincia había mil lugares para conocer. Naturalmente es guía certificado, especializado en turismo alternativo y primeros auxilios. Y es, como decíamos, el responsable de guiar en esta experiencia a quien se anime a algo distinto.

Los detalles de la excursión pueden encontrarse en su sitio web que, dicho sea de paso, recomendamos explorar en profundidad para interiorizarse sobre otros paseos y sobre una ONG especializada en investigar, descubrir y poner en valor espacios subterráneos antiguos y otros sitios desconocidos. Estos son los enlaces respectivos:

https://www.juanbusaniche.com/

https://grupospeleotunel.wordpress.com/

Data interesante que nos compartió Juan sobre el proceso formativo del lugar:

El sector subterráneo del Arroyo Wildbach es una mole de granito que perteneció al batolito de Achala, una gran cámara de magma que atravesó distintas etapas geológicas. Al tomar contacto con el ambiente se formaron grandes fisuras por donde el arroyo encontró su camino para dirigir su cauce. Todo este proceso es el que da origen a esos tramos subterráneos, uno de los cuales es el que se atraviesa durante la excursión (denominado Sector 2).


Un viaje fantasmagórico hacia el pasado

Enfilamos ahora hacia el norte para llegar a un lugar icónico del Valle de Punilla: el Hotel Edén. Abrió sus puertas en 1898, ofreciendo en sus instalaciones a todo lujo y confort el sitio ideal de descanso para las familias más ricas y poderosas del país y del mundo durante su paso por las sierras cordobesas. Podría decirse que el emprendimiento fue la piedra fundacional de la ciudad de La Falda.

Pero tras su época de auge cerró sus puertas, viéndose condenado al abandono y al posterior e inevitable deterioro. Recién en 1988 se declara al hotel como Monumento Histórico Municipal y un año más tarde, de Interés provincial. Y gracias a eso comienza un lento proceso de recuperación y puesta en valor que dura incluso hasta nuestros días, aunque ya se ha logrado convertirlo en Museo Histórico, y es posible realizar visitas guiadas diurnas y nocturnas por sus instalaciones. Justamente, queremos detenernos en esta última experiencia, recomendada para los amantes de la historia pero también de los fantasmas y de lo esotérico en general.

En el sitio web (https://edenhotellafalda.com/) se informa que dicha visita da inicio con la proyección de un audiovisual que muestra una recopilación de relatos acerca de leyendas urbanas y fenómenos paranormales relacionados con hechos reales, a modo de introducción. También aborda la mitología germana que según fuentes especializadas en el tema, se encuentra plasmada en la arquitectura y diseño del establecimiento.

Luego viene el plato fuerte: se realiza un recorrido guiado de alrededor de una hora totalmente a oscuras, dentro de las instalaciones y en las inmediaciones del edificio, estando presente siempre las sensaciones de miedo e incertidumbre por lo que vaya a ocurrir.

Dato interesante: En el año 2009 el equipo de GHI (Ghost Hunters Internacional) llevó adelante una serie de investigaciones en el establecimiento y acreditó la actividad paranormal en el lugar.