La cara oculta de Colonia del Sacramento.

Si a cualquier porteño se le consultara sobre este enclave uruguayo al otro lado del Río de la Plata seguramente dirá que lo conoce, aunque sea de haberlo oído nombrar. Pero lo que pocos saben es que la coqueta ciudad tiene mucho para ofrecer, además de su barrio histórico y su icónica Plaza de Toros.

En sus alrededores hay viñedos, playas e incluso museos que el turista convencional nunca llega a conocer debido a que el paquete que suele contratar se limita a un ida y vuelta en el día, o a lo sumo incluye una noche de pernocte.

Hablamos de balnearios como Artilleros o Santa Ana, una de las mejores alternativas los quienes deseen aprovechar las aguas de un río que aun no sabe de contaminación por aquellas costas.

De bodegas como la de la familia Bernardi, donde es posible realizar visitas personalizadas para conocer sobre la actividad vitivinícola de la zona y la cepa característica uruguaya con que se elabora el tinto emblema del país: Tannat.

De museos como el "Cars, By Manuquita", ideado por uno de esos tantos argentinos que adoptó al país vecino como su lugar en el mundo y se estableció en la zona para alejarse del frenético ritmo de vida de Buenos Aires. Quien se moleste en recorrer los pocos kilómetros que lo separan del centro de la ciudad se embarcará literalmente en un viaje al pasado, no solo por recorrer una muestra plagada de vehículos clásicos en perfecto estado de conservación sino también por admirar la detallada recreación de esos típicos comercios de principios del siglo XX que ya dejaron de existir o que cambiaron drásticamente su fisonomía por el inevitable paso de los años. 

Vale la pena.